En el colmo de la conchudez, la sarta de futbolistas mamarrachientos que integran la selección andan reclamando premios por los puntos ganados.
De los 12 puntos en disputa, han ganado sólo 2, tras perder con Chile y Ecuador, y obtener dos empates como locales ante Paraguay y Brasil. Cabe preguntarse si estos tipejos merecen o no los premios de marras.
En el partido en Santiago tras producirse el segundo gol chileno se dedicaron a hacer pasar el tiempo, como tratando que no les siguieran llenando la canasta. En Quito si se la llenaron, pero en el colmo de la desvergüenza el negrito Mendoza esbozó una sonrisa cachosa tras meter el mal llamado gol de honor, tras ir perdiendo 5 a 0.
En lo que respecta al partido con Paraguay, la sacaron gratis, por no decir barata, porque los del "chaco" estaban para golearnos, y sólo su mala suerte lo impidió. En el partido con Brasil se obtuvo un empate, el que no deja de ser de local, y que pudo ser un resultado peor si ese cabezazo en el instante final del match no impacta contra el travesaño del arco peruano.
En lo que a mí respecta, no hay que darles nada. Ellos no han jugado como debían ni como podían, y no han ganado 2 puntos como local, sino que han perdido 4. Sólo deberían premiarse los triunfos como local y los empates como visitante. El resto son pamplinas.
viernes, 23 de noviembre de 2007
Mamarrachos reclaman Premios
viernes, 16 de noviembre de 2007
Mi casa era un hotel de familia
Yo tenía en casa una habitación que me sobraba, y terminé habilitándola como cuarto de huéspedes. Aun así, me parecía raro que siempre que venían mis padres se iban de frente a ese cuarto, porque le había puesto una tele y cable. Lo mismo pasaba con mis hermanos, que se metían ahí y no hablaban con nadie.
Hace unos días decidí dejar de usarla como tal y convertirla en desván, porque había un montón de cosas que no teníamos donde meterlas. En realidad, yo estaba arreglando la casa para tenerla bonita para el santo de mi hija. Justo ese día se apareció mi familia, y de frente se fueron a ese ambiente. Cual no sería su sorpresa al ver que estaba llena de cosas, y que ya no funcionaba como cuarto de visitas. No les quedó otra que salir y departir amablemente en la sala con el resto de los invitados.
Han pasado ya semanas de eso, y de mi familia no sé nada. Mi padre no viene, mi madre apenas llama por teléfono, y de mis hermanos sé muy poco. Cuan cierto era lo que decía mi mujer, que ellos lo habían cogido de embajada, donde fumar y echarse a ver la tele. Pero de relacionarse con nosotros nada, porque de frente se encerraban ahí.
Felizmente eso se solucionó, de modo que ahora vienen esporádicamente, y ya saben que no cuentan más con las mismas gollerías. No deja de darme pena, y es más triste cuando se trata de tus propios padres, pero ya ven que el utilitarismo no discrimina, ni siquiera a la propia familia.
domingo, 14 de octubre de 2007
Suspenden torneo por esta cagada?
Luego de ver el mamarracho de seleccionado patrio frente a Paraguay, verifico que han suspendido el campeonato local de fútbol profesional. La verdad no lo entiendo, primero porque casi todo el equipo está formado por jugadores "extranjeros" (salvo el arquero, que casi ni se cansa), y segundo porque, por más malos que sean nuestros equipos, ver el fútbol el domingo es un entretenimiento del que muchos disfrutamos, ya sea yendo al estadio o a través del televisor.
A mi no me vengan con cuentos de que la gente quiere ver al Chelsea de Pizarro o al Hamburgo de Guerrero, no me jodan. El hincha no hace culto de la personalidad, circunscribiendo su hinchaje a un pobre mortal, y cambiando de chompa con la misma frecuencia que el futbolista de marras emplea para decidirse por una u otra oferta económica. Eso es mercenarizar el hinchaje, convertirlo en una especie de caudillismo futbolístico.
El verdadero hincha lo es de un mismo equipo desde que tiene uso de razón hasta que se muere (salvo uno que otro comodón o "tronchista" como le decíamos en mi época). Y no le importa si el equipo esta arriba o abajo, igualito no más, o si juega un famoso o un desconocido. Por cierto, si se va del equipo, lo odia con la misma intensidad con que lo quería cuando jugaba para su club.
En fin, el fenómeno del hinchaje ha ido cambiando con el correr de los años, desplazándose hacia los jugadores como hacia clubes de otros lares; y esto último si que me parece ridículo, porque desarrollar ese sentimiento tan especial por un equipo que jamás podrás ver frente a tí, en vivo y en directo, me parece de lo más cojudo. O acaso crean que el Barcelona o el Real Madrid van a venir alguna vez al Perú?
sábado, 8 de septiembre de 2007
¿Hablar bajito...? No me jodan...!!!
No saben cuanto gusto me dio escuchar a Martha Hildebrandt diciendo por la tele lo mismo que pienso ya hace tantos años.
A quien esto escribe no lo distingue precisamente hablar bonito... Las huevas...!!!! Pero en este pais de mierda, parece que el que habla fuerte ya perdió... Y es que si dices tu verdad en forma fuerte y clara, la gente cree que estás loco, eres un fumón o, en el mejor de los casos, no tienes la razón...
Tal parece que el peruano tiene un oido muy fino... ¿¿¿No...??? ¡¡¡... No me jodan...!!! Si lo que escuchan es bulla, no música, a volúmenes ensordecedores, esa música de mierda que es fusión de puras huevadas que andan escuchando tantos indígenas que enmarronecen el aspecto de nuestra ectoscopía...
Es así como mis ancestros españoles lograron conquistar este pueblo gallina... O ya se olvidaron que acá sólo llegaron 13 españoles, los "Trece del Gallo", y se dieron abasto para dominar un imperio de millones de aborígenes?
O se han olvidado que el rosquete de Atahualpa para salvar el pellejo a lo único que atinó antes de inmolarse fue en querer pagar un rescate levantando su mano para indicar hasta cuanto ofrecía de oro, todo para que no lo ejecuten... O que cuando viendo que la muerte era inevitable, no tuvo empacho de abdicar de sus creencias religiosas para convertirse al cristianismo, y no lo matasen... tan feo?
Ese es este país pues, lleno de indios rosquetes, que todavía tienen la concha de cantar "...donde el indómito Inca prefiriendo morir legó a su raza la gran herencia de su valor..." Que cínicos por mi madre...
Ya Gonzales Prada hace un siglo decía que debíamos romper con el pacto ínfame de hablar a media voz, pero lo seguimos haciendo. A los peruanos nos encanta el diminutivo, porque para todo empleamos el ito y la ita, tanto así que apenas salimos al exterior y nos lo escuchan ya sacan que somos de por acá... y esas son puras huevadas...
Acá a la gente no le gusta que le canten sus verdades, pero como carecen de argumentos para sostener su mal gusto, su suciedad, su ociosidad, y cuanta lacra los caracteriza, no tienen mejor pretexto que argumentar que los gritan, que los putean, que los humillan, que los maltratan, es decir, se victimizan... Y es así como pasan piola ante los demás, que no son más que una recua similar que termina por decir pobrecito, como lo cagan...
Ahora entienden por qué es que habemos tantos peruanos que no tenemos el más mínimo orgullo de ser llamados cholos...
sábado, 1 de septiembre de 2007
Qué tal concha...!!! APAFA 2 - Perú 0
Me temía que esto iba a pasar, y no porque no confiara en nuestros jugadores, sino porque este cuento de los campeonatos sub 23, sub 20, sub 17, sub 15, etc., y todavía cada dos años, siempre me olía feo... a negro; peor aún , a negro cochino, a negro ignorante, a negro sarapastrozo, de esos que sólo vemos en revistas como Geo Mundo o National Geographics.
En mi época sólo habían calichines, infantiles y juveniles, y una de las trampas más comunes era la de meter "camarones". Así le decíamos a los jugadores que mentían respecto a su edad para poder jugar en una categoría inferior, y llevarse los partidos con más faciilidad.
Lo mismo pasa ahora con estos equipos africanos, cuyos integrantes tienen una complexión física absolutamente desproporcionada para la edad que dicen representar. Ya sabemos que en esos paises de mierda no existen ni municipios, que estos negritos son analfabestias, que son una recua de muertos de hambre, a los que les toman fotitos para darnos pena y luego sacarnos plata con unas alcancillitas que dicen Domund...
Lo cierto es que a estos negros, que ni partida de nacimiento tienen, los captan los buscatalentos del fútbol, que no son ni más ni menos que unos tratantes, pero no de blancas sino de negros. Los hacen comer bien, se los llevan a Europa (los padres desesperados se complacen con que se los lleven y al menos tener una boca menos que alimentar), y luego les fabrican una edad ficticia, para exhibirlos bienalmente en este tipo de torneos en los que... Oh Oh Maravilla... siempre un equipo de estos paises famélicos y llenos de SIDA alcanza no menos que la semifinal.
Claro está, el jodido es el pais que cumple las normas, que tiene sus jugadores con sus papeles en regla, que tiene que mandar criaturas a enfrentarse con estos proto-canibales humanizados.
No obstante, si estos otros paises, como le ocurrió a Mexico, comete un error, le cae la quincha de la FIFA, y un sinfín de sanciones. Así fue como los charros se perdieron algunas ediciones de los mundiales de menores.
La idea es simple, encontrar negritos explotables, muchos de ellos sin siquiera un padre que los defienda, de un buen "biotipo", al cual alimentar mismo ganado de engorde, para luego convertirse en una magnífica fuente de ingresos.
Un experimento similar han querido hacer aquí los amigos de la FIFA, léase "Burguismo-Delfinismo Pensamiento Lombardi", montando una videnita en Chincha. La idea es la misma, captar negros muertos de hambre a quienes luego explotar, vía empresarios como Carlos Delgado y su socio de apellido Olivares.
martes, 21 de agosto de 2007
Ollanta reapareció en los atunes
El lider nacionalista Ollanta Humala no dijo esta boca es mía durante la crisis del terremoto, pero su figura reapareció insospechadamente en unas latas de conserva enviadas por el dictador venezolano Hugo Chávez. En efecto, circundaban los envases de marras unas etiquetas en las que destacaban los rostros de estos dos patéticos personajes.
El presidente García ha sido ponderado en su crítica, pero Don Verdades no tiene porque serlo. En realidad, se trata de un par de miserables, que han hecho uso canalla de la necesidad del pueblo para ganar algún rédito político. Habría que ver si las latitas contenían realmente sardinas, y no una indigerible carne de tiburón, como la que cubre los huesos y sólo se oculta tras el pellejo del petromillonario y su esbirro indígena.
El pueblo, en su debido momento, sabrá reconocer a quienes se aprovechan de su necesidad.